Saturday, December 12, 2015

Sueño de Primavera

Soñaba que la Tierra era un lugar para ser feliz. En mi sueño, era sábado y mi preocupación era dónde ir a pedalear con mi hijo para probar su bicicleta nueva. Al despertar, lo besé en la frente y corrí a hacer la fila. Ojalá hoy nos den pan y un poco de leche...y algo caliente para imaginar que tomo un café mientras nos mantenemos secos bajo carpas improvisadas rodeadas de barro y de esperanzas.

Tuesday, July 29, 2014

Todo era perfecto

- Todo era perfecto… éramos una familia, teníamos un buen matrimonio… ¡y a este hueón le dio la hueá! Se cansó, se fue y dejó todo tirado, ¡no le importó nada al conchesumadre!

Sus palabras me atravesaron como dagas envenenadas por sus amargos sollozos. ¿Acaso no te puedes escapar de tu karma ni siquiera en el cine? No hablaba de mí, yo era mejor que ese victimario… no abandoné a mis hijos ni a su madre a su suerte…

- “Ya no te amo” me dijo, “pero no te preocupes, no te faltará nada, te depositaré cien lucas al mes”… ¡cómo si me alcanzara con esa cagá!

Cuando empezó su desahogo, casi me dieron ganas de abrazarla y decirle que todo iba a pasar y ser recordado como una mala racha como tantas que pueden haber en la vida de cualquiera; hasta podía atestiguarlo, pero luego me asusté otra vez. Mis fantasmas reaparecieron justo cuando creí que ya tenía a la bestia dominada. Me retiré silenciosamente, sin dar señales ni esperanzas… había sido una salida de amigos y se mantendría como tal. Soy un cobarde, sí lo soy, pero uno de ésos que sirven para las guerras dónde no se cobran víctimas; las escaramuzas que alcanzan apenas para guardar un buen recuerdo de un amorío pasajero,  liviano como el vino y la cena que antecede el buen sexo.

La quedé mirando cuando caminó hacia su puerta, los ojos fijos en el trofeo que no me pertenece y que por un momento me tuvo como animal en celo, cruzando la calle sin reparar en nada más que en su presa. Ya habrá otros. Miré mi iPhone, buscando en Facebook y en Whatsapp alguien para calmar las pasiones.  Ya eran medianoche, día martes. Daniela tenía turno de noche, Carolina me esperaba mañana porque hoy “me tocaba terminar un trabajo”, Luisa seguramente malinterpretaría si la llamó dos días seguidos esta semana… creo que mejor es ir a tomarme un trago al antro de la vuelta de la esquina y terminar la noche seduciendo a Jennifer; a ver si esta vez no me cobra.

- ¡Buenas noches señoritas! ¿Han visto a Jennifer?
- No vino hoy – respondió la rucia con sonrisa de leona jubilada - ¿buscas compañía?
- Bueno, eso depende.
- Depende de tí, cariño, y de tu… -acercó su mano apuntando mi entrepiernas, pero luego la desvió hacia mi bolsillo abultado – te podría hacer un precio, ¿sabes? Pero primero invítame a un traguito pa que nos relajemos.
- Jajaja…¡eso es lo que tenís Irma! Oye, ¿cómo se llama esa mulatita? ¿es nueva?
- ¿Ésa? Te aseguro que no es tan cariñosa como yo, es muy creída y se hace querer la Colombiana. Se sabe rica la tonta, con su tremendo poto parado y carnes duras…pero si insistes, te la traigo… ¿tienes un cigarrito?

Me pedí una piscola para animarme, mientras la observaba bailar. Se movía como pantera…seduciendo su presa, sigilosamente, pausando sus pasos y estirando la pierna para terminar en puntas tomando vuelo para agarrarse de la barra. De su minifalda asomaban sus muslos generosos, demarcados por un calzoncito que más bien parecía un gatillo a punto de ceder… ya me imaginaba yo ser el blanco de ese disparo. Sus piernas fuertes estaban diseñadas para aprisionar a su víctima y cabalgarla hasta el amanecer. No me perdía detalle de sus meneos mientras liberaba tímidamente sus senos adornados con unas puntas oscuras que algunas horas más terminaría engullendo, me decía al terminar el primer vaso. Pedí el segundo para esperarla salir del escenario y abordarla decidido a adquirir unas horas en su compañía.

- ¿Por qué no me quieres aceptar un trago al menos?- 
- Le dije que ya terminé mi turno, ahora me quiero ir a casa a descansar, regrese otro día más temprano y hablamos, ¿vale?

Sin mirarme a los ojos, dio media vuelta y me dejó con los labios estirados, buscando en la penumbra un poco de piel para degustar. Sin más remedio que mirar a mi alrededor, me volví a sentar y a buscar otra jovencita para olvidar mi derrota. Ya la segunda bebida me había envalentonado para dejar los prejuicios y abrirme a cualquier posibilidad que la noche quisiera otorgarme.

- ¿Qué pasó mijito? ¿Esa negra fea me lo despreció? Un bombón como tú, eso no se hace – los labios de Irma recorrieron mi cuello mientras una de sus manos recorría mi pierna desde la rodilla hacia arriba.
- Algunas mujeres no saben aprovechar sus oportunidades – le dije irónicamente y agarrando sus nalgas desnudas que luego se acomodaron encima de mis piernas.
- Si quieres vamos al privado y te hago unos cariñitos para que pase la penita, ¿quiere?
- Está bien, pero lleva una amiga porque mi pena es ¡MUY grande! 

Nos reímos y partimos los tres, con Susie, a un living ambientado con un sofá y mesa de centro, con suficiente espacio para que bailáramos los tres haciendo trencito, dando vueltas, improvisando un merengue de a tres, mientras que ya no había pudor para tocarse ni reírse, ni gritar ni seguir tomando hasta que nos derrumbamos en el sofá.
Antes de partir, le agradecí a Irma y a Susie con una generosa propina. Saliendo a la calle, un taxi esperaba fumando un cigarrillo, bromeando con el guardia de la entrada, y al verme bastó una mirada para abrirme la puerta y emprender rumbo hacia mi departamento.


El día empezó sorprendentemente bien. Sólo tenía un poco de sueño pero no tuve mayor problema para levantarme, ducharme y vestir mi traje a la medida. Por las dudas, me tomé una pastillita mágica ya que me esperaban reuniones importantes a primera hora.

Friday, July 04, 2014

La Bomba

La armó en estos seis años. Ajustó y reajustó cada una de sus partes meticulosamente. Los primeros tres años sólo fueron para aprender de sus errores y los siguientes para perfeccionar la técnica, encontrar las piezas adecuadas para una detonación sútil pero prolongada. 
Los últimos meses trabajó en la logística de entrega, ensayando diferentes mecanismos y procedimientos. Finalmente, sin estar segura de probar la mejor fórmula pero apremiada por las circunstancias que ya no podía seguir conteniendo, me entregó el detonador y la bomba. Se liberó ella y yo me quedé con el dilema del desarme o de la detonación.

Secretamente yo me había preparado para la circunstancia. Como un pie-forzado al cual le das vueltas y vueltas, sabiendo que no puedes dejarlo de lado; no hay espacio para renunciar, se debe enfrentar y superar con las mejores armas. Trás un acabado análisis, procedí a definir mis sentimientos, a depurar mis  deseos y calibrar mis sueños.

Friday, May 30, 2014

Un Minuto

Uno, dos... Contrareloj las palabras debieran potenciarse y te he pedido un minuto de tu valioso tiempo porque sé lo ocupado que estás, lo preocupado que eres, sé que haces malabarismo estelar con los pequeños y grandes problemas que enfrentas a diario y yo no quiero ser un de ellos; quince, dieciseis... como callada, sueño sin pestañar,  lloro en silencio, camino sin tropezar y uso todos mis sentidos para seguir siendo aquélla que te da tregua. Sólo quiero decirte que aunque pase desapercibida,  porque sé que hay quien te necesita más que yo, treinta, treinta y uno,  aquí estoy y algún día podría necesitarte; no me descuides. Mírame en los veinte segundos que me quedan y no te volveré a interrumpir.

18 años no son nada...

Venía en camino a la facultad, pensando en la fila que me esperaba para presentar la declaración jurada de ingresos, cumpliendo con un año más de tramite (ojala fuera el último). Recorriendo las huellas invisibles dejadas tras cinco años y algo más haciendo el mismo camino, la nostalgia me atacó primero subiendo las escaleras. Como nota al margen, debo pensar en la palabra más adecuada porque "nostalgia" no aplica exactamente si la entendemos como añoranza del pasado.
Sigo con mi relato: al mirar la hora y constatar que habia demorado menos de la mitad del tiempo que me tomaba en aquéllos años desde la casa de mis abuelos en Maipú o desde la casa de mi mamá en San Bernardo - por cierto, fueron ellos los cimientos en esos años de pisos nubosos - sentí el primer síntoma de resentimiento con el pasado. Y ahora pienso en una canción como banda sonora: "Aquéllos tiempos" de Jorge Drexler y que tan sólo ayer escuché en versión de Illapu.
Sigo caminando por Portugal y todo sigue igual quizás algunos cambios de nombres de locales de comidas o botillerias. Cierro los ojos sin cerrarlos y aparece mi "yo" del pasado caminando raudo y enfocado. Hoy me observo por fuera, ayer sólo tenía un objetivo en mente y nada me detendría. Y nada me detuvo! Pendejo corajudo y testarudo, las ganas de ser más y la rabia de tener menos fueron alimentos para tu fuerza interior!
Miro mis pies calzados con una zapatillas con caña negras compradas con "las lucas que había" en un local del centro de Santiago entre los pares más baratos. Chinas, cuando ese origen en la ropa era sinónimo inequívoco de mala calidad. Pero me sirvieron y cumplieron su objetivo. Un chaleco casi calypso tejido por mi madre... Que por el color no me hubiese puesto jamás pero a mis ojos estaba teñido de ternura maternal y además no había muchas alternativas. Me río al recordarlo, buena señal. Mi chaqueta era una negra desechada por mi padre. Me había auto- convencido de lo ondera que era y me gustaba, la verdad. Una chapita del Che en la solapa le daba su "toque".
En aquéllos años, no tenía ni uno, como casi todos los estudiantes que no les compatibilizaba el ritmo universitario con el trabajo. O no tenían la empresa o los contactos de papá para conseguirles algún "pololito". A mi me faltaba el tiempo para estudiar y no me imaginaba qué podía hacer o dónde encontrar una peguita con horarios acordes; yo era un pollo y la verdad que lo único que sabía hacer era estudiar. 
Mis padres tenían lo suficiente para vivir; mi mamá en realidad fue quién me financió techo, ropa y alimentación; además de la plata "para la micro". En la U (no pregunten cuál, no hay otra), obtuve beca de alimentación, para fotocopias, para gastos y el 100% de crédito.
Sin todo eso, no hubiese estudiado lo que estudié. Probablemente tendría que haber trabajado y estudiado algo de forma vespertina como lo hacen miles de chilenos. Estoy seguro que muchos de ellos tienen la misma capacidad que yo para estudiar una carrera de élite en la mejor universidad del país.  Supongo que he sido afortunado.
De hecho, siempre me he sentido con la suerte, Dios, las energías universales, ... todas de mi lado.
De qué otra forma uno sobrelleva las adversidades? Está bien, la fuerza interior. Si ese es el motor pero la Fe (elija usted en qué) es lo que te sostiene cuando estás a punto de caer.
Y además están la familia, los amigos, la polola... Muchas personas que alguien o algo puso en el camino para materializar lo espiritual y carnalizar la pasión. No quise escribir de ellos hoy. 
En fin; el placer culpable de mirarse en el espejo, ese acto narcisista tan necesario de vez en cuando para reencontrarse y autovalidarse.

Cuando ya quedan sólo cinco personas en la fila antes que yo, levanto la cabeza y vuelvo a mi checklist mental; hoy tengo vuelo a Shanghai y como antes de cada viaje,  me pongo nervioso y torpe.
Qué suerte! Usted me dirá, como me repiten los "amigos", colegas y algunos familiares.
Si, qué suerte.

Sunday, December 22, 2013

Mobstiby

- Esto no te hubiese pasado si entendieras que ya no estás en edad de subirte al techo... No me dejes sola, no sé qué color de flores elegir para nuestro jardín ni cómo renovar la casa para que se vea tan linda y acogedora como tu lo hacías cada nueva estación... La casa se verá triste y abandonada... No me dejes, ni siquiera sé cómo decirte que me harás falta, tú siempre me hablas tan suave que a veces puedo responderte con la misma ternura... Bezsyro... Vamos, ¡despierta!




Aún podía escuchar las últimas palabras de Alsny antes que mi vida pasada me fuera revelada. Había escuchado a Alsny y sus amigos hablar de las vidas anteriores y sus opiniones sobre las técnicas de meditación para encontrarse y llegar tan profundamente a los recuerdos que se podía comprender el significado de su vida presente; yo podía ver la ansiedad de algunos de ellos, mientras ella se veía tan calma al exponer sus investigaciones sobre el tema. Ella era excepcional y yo no podría haber sido más feliz con otra mujer, aún siendo sus conocimientos más vastos.



Desperté, sin abrir los ojos, y recordé todo desde esa mañana de domingo en que las cosas perdieron sentido; cuando las dudas salieron a flote con culpas, luego alevosía, y así se fue generando un laberinto con recovecos de luz y otros de profunda oscuridad.



Mi vida transcurría apacible y agitada, con períodos de intenso trabajo, otros de tedio y también con ventanas de relajo y esparcimiento, pero en una proporción insana.

Yo estaba casado, no tenía hijos, tenía edad para haber tenido tres. Sin embargo, habíamos priorizado nuestro desarrollo personal, nuestra vida en pareja… el poco tiempo libre que quedaba después del trabajo era sagrado para dividirlo entre el bienestar del hogar y el espacio propio; con los amigos, leyendo un libro, escuchando música, viendo películas…Así las cosas, apenas había espacio para siquiera hablar de hijos. Por lo menos, así lo pensaba y sentía yo.



Las imágenes que fueron apareciendo no se asemejaban en nada a nuestro Mobstiby: puede haber sido en otro tiempo o en otro lugar. Incluso pudo haber sido en otro universo o dimensión; quizás un mal sueño.

La ciudad se organizaba en amontonamiento de casas o edificios en un pedazo de terreno dividido por calles que a su vez estaban separadas para permitir el tránsito de peatones cerca del ingreso de las casas y/o edificios; circulaban vehículos con una tecnología sucia y agresiva, dejando totalmente a la calidad y valor de la maniobra de cada conductor la suerte del resto de las personas; de cierta forma se confiaba en los demás… o tal vez en el destino propio. ¿Quién sabe?, ¿quién se imagina muriendo atropellado?.

Había leyes. Se pretendía regular el comportamiento individual y colectivo con normas escritas y no escritas, sancionando físicamente las faltas a la convivencia social; la ausencia de moral y ética se identificaba con dificultad y confusión. Por tanto, su castigo era igualmente arbitrario y no pasaba del desprecio que se diluía finalmente en el tiempo.



La rutina dominical fue interrumpida por una sensación de fastidio. Me sentía como un niño encerrado en casa muy aburrido, sin ganas de jugar; mirando los juguetes como objetos de un museo. Nada en la tele; tampoco leer era la llave... Normalmente, propondría salir a dar una vuelta o visitar familiares. Pero ese día, sólo pensaba en excusas para salir solo, sin levantar sospechas… pero temía las contrapropuestas y preferí el silencio del televisor encendido.



Y estaba ella. ¡Cuán importante fue esa mujer para mí! Ella era un pilar en mi otra vida. No concebía la vida sin ella...pero ¿y Alsny? No podía compararlas; eran diferentes y los sentimientos también. A ambas las "amaba", sin embargo... ¡ah qué confuso!

A pesar de concentrarme en la pantalla para distraer los pensamientos evasivos, las horas seguían transcurriendo más lentas que lo habitual. No esperaba nada, el fin del día quizás. Pero lo que más quería, era salir. Arrancar. Sin embargo, no podía decirlo ni hacerlo; era una vida donde todo era más complejo que ahora. Siento las ideas y pensamientos enfrentados con los sentimientos de una manera que no puedo entender hoy.

De alguna forma, la hubiese herido diciendo la verdad (¿qué verdad?); como si después no terminaría dañando y hundiendo irreversiblemente los sentimientos de aprecio infinito.



A medida que avanzó la semana, creció una sensación de estar viviendo los últimos días, la necesidad de sentir gozo y placer sin postergaciones. Ella me apoyaba en eso y me empujaba a decisiones atrevidas para alguien que vivía midiendo consecuencias y capacidad de asumirlas.

Fue un proceso liberador, lo admito. Empecé a salir más seguido con los amigos, a coquetear con cada chica que cruzaba la mirada, comprar cosas para mi satisfacción personal y egoísta, a veces.

Dejé de preocuparme por situaciones ajenas; evitaba las personas con conflictos y que buscaban mis consejos. Me acerqué a las despreocupadas y refrescantes.



Salíamos con ella a lugares nuevos; viajamos a destinos soñados y vivíamos el día a día sin preocupaciones y sin planes. Al menos yo, no tenía planes; pero ella me tomó desprevenido con el seguimiento a su pregunta con acento de petición.

Con el pretexto de mantener mi espacio propio, mis llegadas de madrugada y al amanecer se hicieron rutinas; algunas veces sobrio, y muchas otras sin recordar de dónde venía (siempre recordaba pero era más fácil querer olvidar). Las historias ya no se contaban, las salidas comunes se distanciaban hasta desaparecer, y poco a poco el silencio se instaló en casa como música de fondo, de una sala de espera.



Ella perdió la paciencia (y yo abandoné las apariencias). También ella se refugió en amigas y quizás en otros abrazos. No podía culparla por ello; yo mismo pensaba en abandonarme.

Todo se precipitaba hacia la ruptura y desarme de una vida compartida. Los insultos y peleas nimias dieron espacio a la indiferencia y desprecio; lo que dolía a morir al despertar momentáneamente del coma.



Entonces empezó mi encierro. Negaba el mundo gracias a botellas de licores que desfilaban junto a una colección de cajetillas de cigarrillos. Pedí vacaciones en el trabajo solo para no tener que levantarme cada día. Cuando se acabaron, conseguí una licencia siquiátrica sin comprar las pastillas que me ayudarían a superar este estado (ya lo había perdido todo y no quedaba nada por recuperar), hasta que finalmente me despidieron y pasé a ser menos que el escarabajo de Kafka.

No comprendo cómo podía verme tan deslavado y dejando mi alrededor como un basural. Aún las casas de los excepcionales genios parecen más bellas.

Era aquel un mundo confuso y caótico. Las personas no seguían un destino equilibrado. Yo no era ni estético ni intelectual; a momentos era lo uno, a momentos lo otro e incluso se combinaban ambos dones. Tampoco ella... ¡Lucía! Su nombre volvió a mi memoria como un perfume que te transporta a la infancia. Tampoco Lucía era definida; tal vez eso explica que no haya sido armoniosa nuestra vida. Aunque sentía algo muy fuerte por ella, algo que sólo puedo comparar con la afinidad que tengo con Alsny. Pero era algo diferente, algo que en esa vida unía a las personas a pesar de sus similitudes cognoscitivas y aspecto físico.



A Alsny la conocí en las fiestas de encuentro entre universidades y academias, a los 19 años. Edad normal para conocer a su compañera de vida. A los 10, se definió mi capacidad para la estética y ya entonces estaban muy claros mi atractivo y mi habilidad para atraer miradas y embellecer las cosas. La mayoría de los niños y niñas de nuestro mundo nacen muy bellos; al crecer algunos mantienen rasgos y formas perfectas mientras que otros desarrollan su habilidad de pensar y resolver problemas. Los Intelectuales eran esenciales para mantener nuestra vida cómoda y sin carencias; pasaban todo el tiempo muy ocupados con reflexiones y análisis que aseguraban nuestra supervivencia pero no dedicaban ni un segundo al aspecto de las cosas; en cambio, nosotros los Estéticos, naturalmente arreglábamos las cosas de manera que se vieran mas agradables a la vista y para que nuestras vidas y la de los demás se desarrollará en armonía con el ambiente. Desde pequeños nos enseñaban a valorar las diferencias como esenciales para el Equilibrio; vivíamos trabajando para lograrlo, alcanzando así la felicidad y otros sentimientos nobles de manera casi algebraica.

Entonces en Mobstiby, el complemento era la clave para el amor; los tests de afinidad nos pusieron, a Alsny y a mí, en la zona de encuentro en la primera ronda. Si no resultaba en la primera, pasábamos a una segunda ronda con otra persona que había sido calificada en segundo lugar con mayor afinidad y así sucesivamente. Habíamos escuchado de amigos mayores que este proceso puede ser muy desgastador y que, finalmente, es la resignación que te hace elegir. Atracción y resignación eran reacciones naturales que también conducían al camino del Equilibrio, por cierto.

En nuestro primer aniversario, Alsny me reveló sin aprehensión que ella había escuchado los mismos comentarios y por ese motivo decidió quedarse conmigo; para ambos la eficiencia estaba varios escalones más arriba que la resignación. Quizás los tests ya habían predicho aquello.



Nuestras primeras semanas fueron tan maravillosas como nuestras últimas horas: cada uno afanado en lo que sabía hacer mejor y poniendo todas nuestras herramientas al servicio de nuestra convivencia. Yo era feliz adornando los muebles, separando sus libros de mis artesanías, pintando la casa para cada estación, trabajando en el jardín, mientras ella creaba aparatos para aprovechar la luz solar, diseñaba sistemas para mejorar la cocción de los alimentos y otros tantos para hacer de nuestra vida cotidiana más placentera. Ambos, desde nuestras fortalezas, nos dedicábamos a eso. Por supuesto, ella tenía su habitación para crear y trabajar dónde no entraba nadie más que ella. Eso la mantenía de muy buen ánimo y a mí me evitaba tener que ordenar y limpiar algo que no sabría por dónde empezar.



Me cuestioné - bastante tarde - si estaba haciendo lo que yo quería para mi vida y no me sentía listo para otra responsabilidad más; eso me hizo sentir incómodo conmigo, no lograba salir de las turbulencias provocadas por las dudas y los reproches… y el camino que estaba tomando tampoco iba en dirección a mi verdadero “yo”. Lucía tampoco pudo esperar más y necesitaba una certeza. Después de otro día de ingerir pastillas y alcohol, no me toleré más y salí a la calle, desesperado, en la cabeza un torbellino, quería huir, correr… hacia la Nada hasta cansarme o hasta que…



La sirena. Murmullos. Luces. Frío y luego calor. Luego nada. Silencio. Nubes, un bosque de árboles perfectos, redondos, jardines simétricos y coloridos, una brisa suave y purificadora…cantos de pájaros interrumpidos por la voz de Lucía:

- Víctor, por favor hazme una señal, ¿me escuchas? ¿En qué estabas pensando? ¿Te pegaste en la cabeza y decidiste terminar de golpe con todo? Dime que me escuchas, dime que no te irás…



Sí, me pegué en la cabeza, pero esto realmente pasó y volverá a pasar… quisiera volver, pero ya no sé cómo, ni si es bueno para alguien… quizás lo mejor es que me quede de este lado donde mi silencio te ayudará a olvidarme, donde no hay espacio para dudas.



“Cuando

hay

amor,

no hay

dudas.”

(En el día, Sergio Larrain)

Saturday, December 07, 2013

Retrouvailles

Existe un lugar al cual no pertenezco
Sin embargo es allí donde me reencuentro 
Donde un abrazo que me dobla en tamaño
Me recibe generoso y  desinteresado
Donde unos ojitos azules hoy me buscan 
Al escuchar las dos sílabas simétricas 
Con las que esas tierras me bautizaron
Y cuya dueña ahora no sospecha que la distancia
Que nos separa no se compara con mi emoción al escucharla

Existe un lugar, donde un lago contuvo
Mis nostalgias, sueños, tristezas y juegos
Cuyas colinas y recovecos albergaron
Las experiencias que hoy golpean mi puerta
Cobrándome el derecho a ser reconocidas

Existe una frontera que al ser cruzada
Activan recuerdos de una vida pasada
Donde mi voz se escucha ajena 
Mis ojos ven a través del tiempo
Y mi nariz absorbe perfumes de infancia.

Existe una calle adoquinada que quiero volver a caminar
Una cerveza blanca que espera a ser compartida
Un paseo dominical que debo presentar a mis hijos
Unas memorias que esperan ser contadas
Un amigo que nombro el más antiguo
Unos parientes que fueron los únicos
un niño que creció pensando en el retorno
Un adolescente que optó por el olvido
Y un adulto que ahora sueña con volver pronto.


Monday, July 28, 2008

Felicidades en este día.

Felicidad para ti, esquiva y resbaladiza a mi lado... Para mí, melancolía; aunque no lo entiendas. Porque a tus ojos, yo te dejé; a los míos, soy yo el desamado.

Miradas y pensamientos irreconciliables. Palabras en contrasentidos, expresiones sin asidero, cóncavo y cóncavo, espíritus sin reflejo...

La amargura y la pena se refuerzan al no ser explicadas... una vez más.

La vida en común y sus frutos nos bendecirán si los dioses lo permiten. El resto será historia. Tal vez el tiempo nos libere de esta rabia, de este rencor contra la felicidad que no supo ser más que efímera entre nosotros.

Tu alegría ya no está a mi alcance, mi humor se hace a un lado para dar paso a tus espacios de risas. Especialmente en este día, que mi regalo será mi ausencia. Feliz Cumpleaños.

Zoran.